09 febrero 2011

Viajar a Rumanía

Viajar a Rumanía. Esa gran desconocida. Tan desconocida que no existen guías de su capital, Bucarest. Y en pocos blogs y foros de cuentan cosas detallas. Asi que, Provincianas por el mundo, tratará de escribir un post lo más ilustrativo posible, incluso intentará ser práctico y útil para aquellos que estén buscando info para hacer un viaje a Rumanía. Y si no tienes intención, pues viajarás desde tu pantalla.

Rumanía. ¿Cómo? ¿A qué c*%#& vais a Rumanía? Esa es la primera impresión que produce la noticia.
A Rumanía vamos porque...¿por qué no? Es parte del mundo y si allí vive gente, ¿por qué no? (dígase con tono jess extender).
calle del centro de BucarestL
La sensación de estar de viaje, como viajero y no como turista es una sensación que no había sentido en casi ningún lugar del mundo antes. Pocos turistas, por no decir ni uno, te encontrarás en Bucarest.
El vuelo: como viene siendo lo suyo, EasyJet nos llevo y nos trajo por 48 € persona. El vuelo ya fue una experiencia exótica. El ambiente era amable, se percibía que todos los rumanines volvían a su casa, aunque fuese por unos días, con sus mini maletinas. Estaba claro que nadie iba de turismo. Durante el vuelo nos hicimos un amigo rumanín que, al bajar en pleno aeropuerto nos indicó dónde coger el bus para ir al centro.
Antes, cambio de moneda 1 € = 4 leis aprox. Cambiampos 10 eurines, para ir tirando. El billete para el bus es de 2 viajes asi que por 8 leis (2€) llegamos al centro.
Nos acomodamos en el hotel Hilton. Merece la pena el desayuno 5*, 150 € por alojarse en Hilton 5*, no nos vamos a ver en otra. Spa, sauna, piscina...te hacen la cama, todo requete limpio, la cama y ducha mejor que las de casa y el desayuno..para bajar con el bolso, hacerse el almuerzo y tirar millas.
Bucarest es una ciudad con grandes espacios. Entendible que la llamen el "Paris del Este". Muy soviético, edificios sin altura pero contundentes. Iglesias ortodoxas en las que siempre merece la pena entrar.
Al no ser una ciudad nada turística, se debe andar con mil ojos para no perder detalles y así encontrar rincones curiosos. Caminar y observar. Disfrutar de la gente y los espacios, ruinosos a veces, pero con sorpresas de cafeterías muy cuidadas o edificios señoriales. Era finales de enero, hacía mucho frío, máximas de -3º, mínimas de -15º. Si te abrigas bien, se vive bien, no hay viento y, al menos esos días, el sol daba una luz muy clara. Eso si. había mucha nieve.
Me atrevo a decir que el único edificio a visitar en Bucarest es éste, el Parlamento. El segundo edificio más grande el mundo, después del Pentágono. Lo mandó construir Nicolae Ceausescu, (lease Chauchescu) señorito dictador que mantuvo bajo un régimen socialista chungo a Rumanía hasta 1989, hace 4 días. Nunca llegó a ocuparlo, lo fusilaron antes tras la revolución, pero el chiringuito es tela. 5000 habitaciones. Hicimos una visita guiada, en inglés. Muy importante decir que eres estudiante, así te sale free.
Estuvimos hora y 3 cuartos de visita por sus salas y salones, nos dijo la guia que no habíamos visto ni el 5% del edificio. Es impresionante. De arquitectura sobria, mazacotesca, interiores con materiales todos rumanos, maderas, tapices, alfombras, mucho lujo. El edificio encierra también leyendas, que si pasadizos secretos hasta Moscú, laberintos con tesoros rusos, bunkers nucleares....pero mi nivel de inglés no da para detalles muy chascarrillescos. Merece la pena.
Bucarest no es una ciudad peligrosa, las viajeras éramos 2 chicas. No pasamos miedo en ningún momento. Lo que si da un poco de repelús son los perros. Bucarest está llenito de perros callejeros. Como decía mi amiga, ninguno está flaco. Una teoría es que con el régimen y tras el terremoto que sufrieron en los 70, se derrumbaron muchas casa y Ceaucescu aprovechó para requisar propiedades y, al quitar a la gente sus casa y huertas, abandonaron a los perros. Es una teoría porque digo yo que por esa regla de tres la ciudad estaría llena de gallinas y cochinos. Es raro. Nadie quiere hablar de los perros callejeros, los autóctonos se hacen los longuis. Los rumanos ven muchos culebrones, les encantan. Los ven en versión original subtitulada, Esto hace que la mayoría entiendan el castellano divinamente. Por eso y porque muchos han estado o tienen familia en España. Los culebrones, además de el idioma, les han dado la idea de que en España todos rezamos todo el rato a "la virgensita de guadalupe" te partes.
Este es Drácula. Si vas a Rumanía pensando en el conde y sus leyendas, coge una mochila y lánzate a la aventura por los pueblos más escondidos de Transilvania. O mejor, leete la novela del fulano Bram Stroker y pégate un visonado a Drácula de Coopola. En Rumanía, por aquello del comunismo, no tienen ni tazas, ni camisetas ni nada explotado el mundo Drácula. Esto lo pilla un espabilaó y se pone fino. Existe un restaurante "Restaurante Conde Drácula en Bucarest". Su intención es buena. Está un poco abandonado. Será por la falta de clientes. Estuvimos las dos solas, Nos bebimos media botella de un vino más malo que malín y nos fuimos porque nos daba miedo. Nos daba miedo el camarero, que nos dio una chaqueta del copón divino.
Está al lado del río, piazo de río, congelado, pero daba gusto verle. Me gustan las ciudades con río. Justo al salir de la Calle Victoria, la más señorial. Señorial en tiempos de Matusalén, porque los negocios están cerrando, las grandes firmas están ahi, pero Gucci y Armani, con sus galas más, no sé cómo decir, mas rumanas. Entramos en unas galerías, rollo Corte Inglés, lo más de lo más. Pues mirad, por-fa-vor
Los precios son muy asequibles, de todo. La moda local se basa en lucir gorros. Sobretodo de pelo. Y es que el 80 % del calor se va por la cabeza, aquí parece que da cosica ponerse gorros, pero cuando hace frío te salvan de la congelación. Berskha tenía un enorme local en una plaza muy transitada, junto con Zarahome. Los precios, iguales. Lo que sale mucho más barato es comer. Carnes, sopas, salchichas y vino. En la zona de la calle Lipscani hay baretos de copas, de cafés, así vida juvenil. autóctonos, algún erasmus, pocos y movimiento. Por la noche también. Los cafés en los baretos te los ponen con espuma, mmmm que rico. Y es que creo q España es el único sitio del mundo donde pides un café con leche y plof...café y leche, sin espuma ni ciudado. Por favor, café con leche y espuma.
(Esta foto es muy olivia, que no?)
Espuma es lo que parece que pisas cuando caminas sobre nieve, que había a tuti en Bucarest. También muchos parques, cuidados, eso sí. Los autóctonos son como te los imaginas, pero ellos hacen especial hincapié en que no son gitanos, que los gitanos apestan, que a España vienen los pobres y los gitanos. Por la ciudad no te encontrarás a nadie de otra raza, ni negros, ni árabes, ni chinos....y si les preguntas, tuercen el morro, ¿negros aquí? nooo.
Queríamos ver algo más, más allá. Y tan allá que tras 4 horas de ida en tren (para un trayecto de 150 km) llegamos a Brasov, un pueblecito en plena Transilvania donde, además de mucha nieve, pudimos encontrar algún imán, taza o chisme de Drácula o Rumanía. Muy feos. En esa zona hay turismo interior de ski, rumanos que esquian vaya. Gente muy normal, con cara de rumanos pero gente normal.
La vuelta, otras 4 horas, fué dura. El tren burra nos guardaba un compartimento para 8 personas en el que estuvimos las 2 solas, cantando por la desesperación y con el chacachacha del tren. Próximamente editaré este post con detalles concretos de precios. Pero para ir cerrando (jolin con la provin, menuda barrila) diré que MERECE LA PENA viajar a Rumanía. Bucarest es una ciudad curiosa, donde romper con la idea de que todos los rumanos tienen dientes de oro, dicen siñora siñora, venden kleenex y roban mientras piden que les firmes en una carpetina. Bucarest es una mezcla entre la decadencia de un sistema comunista chungo, ganas de renacer y miedo a lo que no es rumano.
Dan ganas de montar un chiringo allí mismo. Eso sí, camisetas y tazas, calendarios, imanes y gorrinos de Drácula a tuti.
Una vez más, viajar ilustra. Y vuelvo con la sensación de que en España somos unos pardillos: no hablamos ni medio idioma y no ponemos los cafés con espuma.
Si vas a viajar a Rumanía en invierno, ponte los guantes y la bufanda, botas de montaña y a patear.
Está descentrada a posta, porque en el margen derecho había una caca de perro.
Y prepárate tu propio viaje. La mejor guía de Rumanía que hemos tenido es Lonely Planet, la más detallada dentro de lo poco que hay por ahi. Pero aun así, Bucarest es una ciudad paseable, con grandes espacios, gente amable a quién preguntar, jóvenes que han vivido en España y son muy abiertos. MERECE LA PENA. Es un viaje con un exotismo sinigual. Coge mapa y boli y tira millas. Un beso para 210 y esos 10 años de andaduras y andablandas.
Muy importante para el viajero. No olvides bajar el bolso al buffet del desayuno. Te preparas discretamente tus bocadillines, sin miedo, no tengas miedo. Los envuelves en las servilletas, las abres bien y pim pam, como si fuese un regalito 8mis trabajos como envolvedora en navidad me están dando muy buenos resultados). Después, sube a la habitación y mete los bocadillines envueltos en la servilleta en las bolsitas que ponen en el baño para tirar las compresas. Gloria bendita a la hora del almuerzo, glo-ria.
Teniendo en cuenta los macro desayunos, con sus correspondientes comidas. Taxi (recomendamos Cris Taxi, todos en general son un caos. Ah, vuelta del centro a aeropuerto en taxi 50 lei = 12 € aprox. Tren ida y vuelta. Comidas en restaurantes, cafés, aguas, entrada al museo de arte contemporáneo (no merece la pena), vinos, chuminadillas, 70 € por persona 4 días en gastos. 
Y este ha sido el viaje a Bucarest de Provincianas. Hasta el siguiente.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bien descrito, sí señor. Me encantaría que cada vez q fuera a un sitio encontrarme con una descripción tan útil del lugar.
Cómo se lo pasan mis chicas¡¡ Espero q la próxima sea juntas, aunq yo no haya vivido en la 210 y tenga un añito más de experiencia segoviana...
Un besooo

Anónimo dijo...

GUAU-GUAU-GUAU!!! Fántástico Post Churrony!!! Geneial escrito, práctico, ameno y emotivo cuanto menos!!! Qué grande plasmar estas palabras con las que recordar siempre nuestro viaje DECENAL:)Tan contenta y orgullosa de compartir una vez más mi experiencia contigo, solicito desde aquí repetir UN AÑO MÁS (y otro, y otro, y otro...) Ay Virgensita!Guof!y Snow! MUA:)

Olivia dijo...

que risas lauriti