15 junio 2008

Castellers





Esta mañana he estado viendo unos castillos humanos en la Plaça de San Jaume.
Nunca he sido buena amiga de las tradiciones, todas me han pasado de lado, (en mi pueblo lo saben bien), pero estos castillos humanos me han encantado. Poco más y me emociono, aunque también puede ser porque me va a venir la regla.
Ha sido genial ver como todo el mundo apoya, y da su fuerza para que algo se consiga. Todo tiene que estar perfecto desde el primer piso hasta el último. Todos sirven de apoyo para el otro. Todos son uno. Milimetrado. Cronometrado.
Ojalá todo fuese siempre igual.
Todo esto me recuerda un cuentecillo que me solía contar mi padre en su afán de criticar españoladas. Hablaba sobre dos cubos de cangrejos, uno de cangrejos españoles y otro de cangrejos yanquis. En el cubo de los yanquis, cuando un cangrejo conseguía llegar a la superficie y salir del cubo el resto le seguían. En el cubo de los cangrejos españoles cuando un cangrejo intentaba salir el resto de los cangrejos le volvía a empujar hacia abajo.
Y hasta aquí puedo leer.
Conste en acta que soy antiyanqui, antiguiris en general.
Foto: esta mañana
Vídeo: no te vayas del blog sin verlo

1 comentario:

iza dijo...

Ay hijita lo que estás aprendiendo por esos mundos ¿me contarás con más detenimiento esa historia de los cangrejos por favor? Un besico